Santo Domingo deslumbra en el Caribe

Alrededor de todas las ciudades y pueblos generalmente hay una leyenda y una historia. No podía ser la excepción Santo Domingo famosa por su zona colonial, su música, sus playas, sus comidas y muchas otras bondades que le dio la madre naturaleza.

En muchos lugares del mundo la gente se refiere a la República Dominicana apenas comienzan a oír el inconfundible ritmo de un merengue o de una bachata.

La principal puerta de entrada es el Aeropuerto Internacional de Las Américas, por donde llegan los más importantes grupos de turistas y visitantes que por diversas razones van a la República Dominicana.

Las instalaciones de este terminal aéreo lo colocan a nivel de los más conocidos del mundo y permiten atender todos los requerimientos que se exigen para las facilidades del viajero internacional.

Sus cronistas coinciden en que “es una ciudad encantadora, que combina la sofisticación del mundo moderno, con el carisma del viejo mundo y la pasión del caribeño”.

Es una ciudad cosmopolita que deslumbra a propios y a visitantes con su excelente gastronomía, una activa vida nocturna y variadas opciones de tiendas con objetos típicos e importados para los vacacionistas.santodoming2

Por sus condiciones ambientalistas, que conjugan lo antiguo con lo moderno, Santo Domingo ofrece un atractivo especial para los viajeros que buscan ese tipo de localidades y que le valen a la capital dominicana haber sido declarada el 8 de diciembre de 1990 “Patrimonio de la Humanidad”, por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura, UNESCO.

En esta ciudad se encuentra la primera catedral erigida en el Nuevo Mundo, así como los primeros fuertes, monasterio, universidad, hospital, calle, mercado y palacio gubernamental.

Los visitantes no tienen mayores problemas a la hora de escoger el hotel que más le convenga, para su comodidad, su descanso y “su bolsillo”. Los hay desde cinco hasta tres estrellas, con instalaciones para la recreación.

La zona colonial, con sus calles adoquinadas, recuerda el romanticismo de aquella época, con sus pequeños cafés, bares a la orilla del río y las robustas fachadas de piedras de las solariegas casonas, además de las plazas alrededor de la calle de la Atarazana, que reviven cada vía como sitio de encuentro de los parroquianos locales y los visitantes.

En Santo Domingo se puede realizar un virtual viaje a través de los siglos, yendo de lo antiguo a lo moderno, mediante la visita a los diferentes museos que abarcan todos los aspectos de la historia local, tales como el del Hombre Dominicano, el de Arte Moderno, el Museo Nacional de Historia Natural y el de Historia y Geografía.

El recorrido se ve facilitado, ya que todas esas instituciones se encuentran en la Plaza de la Cultura, rodeada de un gran parque.

Al llegar la noche, la ciudad invita a deleitarse con su rica gastronomía e internacional, los espectáculos teatrales, casinos y los clubes nocturnos, donde la música y el baile no cesan sino cuando el nuevo día ya está despuntando.

Disfrutar los ambientes de la República Dominicana se hace más placentero, gracias al carácter alegre, cordial y siempre festivo de los dominicanos para con sus visitantes.

El Caribeño News

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