Obama en Cuba: Un histórico primer paso

“Esta es una visita histórica y una oportunidad histórica”. Fueron las primeras palabras del presidente de EE.UU., tras aterrizar en el aeropuerto de La Habana, en el primer viaje de un mandatario estadounidense en 88 años.

El viaje es un nuevo hito del deshielo iniciado por los Gobiernos hace 15 meses. Obama cerró su primer día en Cuba con un paseo y una cena en familia en La Habana Vieja. El presidente estadounidense se dirigió a los cubanos con un nuevo guiño apenas llegó a La Habana. “¿Qué bolá, Cuba?”, afirmaba en Twitter, en una expresión propia del argot local.

En su encuentro con el personal de la Embajada de Estados Unidos en Cuba y sus familias, el presidente estadounidense expresó su deseo de que cuando los hijos de los funcionarios crezcan “vean como algo natural que un presidente de Estados Unidos esté en Cuba”.

También se modificó el recorrido por la parte de la ciudad conocida como la Habana Vieja que tenía previsto realizar Obama junto con su esposa, Michelle, sus dos hijas, Malia y Sasha, y su suegra, Marian Robinson, quienes le acompañan en este viaje.

“USA, USA”

Pese al mal tiempo, muchos cubanos esperaron a los Obama pacientemente bajo la lluvia en la Plaza de la Catedral y celebraron su llegada. “USA, USA”, se oyó al paso de Obama, su esposa Michelle y sus hijas Sasha y Malia. Bajo una intensa lluvia y protegidos por paraguas, la familia presidencial llegó a la Plaza de la Catedral, donde Obama se detuvo brevemente a saludar a algunos de los ciudadanos que les esperaban en los edificios aledaños, mientras su esposa Michelle caminaba agarrada del brazo de su madre, Marian Robinson.

Dentro de la catedral fueron recibidos en privado por el cardenal cubano y arzobispo de La Habana, Jaime Ortega.

Después la comitiva presidencial se introdujo por las estrechas calles de Habana Vieja y Centro Habana, donde cientos de vecinos hicieron fotos desde balcones y puertas, y les recibieron con aplausos y vítores. La familia Obama cenó en privado en el “paladar” (como se llama en Cuba a los restaurantes privados) San Cristóbal, ubicado en Centro Habana.

La familia pasó la noche en la residencia del embajador estadounidense en Cuba y este lunes Obama tendrá una agenda repleta, que incluirá un encuentro con el mandatario cubano, Raúl Castro, y la participación en un foro con empresarios estadounidenses y “cuentapropistas” (emprendedores) de la isla.

Un séquito de 800 personas

Nunca, desde Bahía Cochinos, Estados Unidos había mandado tanta gente a Cuba. En 1961, en Playa Girón (que es como los cubanos llaman a Bahía Cochinos) fueron 1.500 los militantes exiliados que desembarcaron para tratar de derrocar a Fidel Castro. Ayer, en La Habana, EE.UU. no mandó exiliados, sino directamente al presidente, Barack Obama, que aterrizó en la tarde del domingo para una visita de tres días con un séquito de 800 personas, incluyendo a los miembros de su gabinete, asesores, legisladores de los dos partidos, empresarios y hasta al chef español José Andrés.

Súmense los 1.500 periodistas extranjeros de 90 medios de comunicación y los dos aviones de transporte C-17 de la Fuerza Aérea de EE.UU. que aterrizaron en la ciudad a principios de semana con todos los equipos de seguridad y comunicaciones del presidente estadounidense, y la conquista de La Habana es total.

De hecho, esta invasión ha provocado a su propia legión de desplazados: los turistas. Gente como Sylvia, una jubilada australiana que había cruzado todo el Pacífico con su marido, Denis, para visitar La Habana (con escala en Nueva Orleáns para recuperarse del cambio horario) y que se había encontrado con que el Gobierno cubano había ordenado a su operador turístico que cancelara todas sus reservas en La Habana y mandara a sus clientes a Varadero, a una hora y media.”Hemos venido desde Australia a ver La Habana y solo vamos a estar una tarde en una visita guiada”, protestaba Sylvia en el avión que la llevaba, junto con el resto de los compañeros de su exclusión, desde Cancún a La Habana mientras bebía un ron.

La Semana Santa cubana es época turística. Aunque parece que pronto va a ser época turística todo el año. “En los próximos 12 meses acudirán 250.000 turistas estadounidenses a Cuba. Calculando que cada uno gaste entre 1.000 y 1.250 dólares, van a ser más ingresos que los que obtiene Cuba por la exportación de caña de azúcar”, ha declarado José Oro, que en 1991, cuando era director del Ministerio de Industria Básica de Cuba (y se había formado en la URSS y Polonia, entre otros países), pidió asilo político en EE.UU., donde vive desde entonces. Hoy, Oro es presidente de Oromax, una empresa destinada a “facilitar el conocimiento de los inversores extranjeros de la economía cubana”, según él mismo explica. En los próximos días, los presidentes de las cadenas hoteleras estadounidenses Marriott y Starwood anunciarán acuerdos para invertir en Cuba. La semana pasada, la telefonica AT&T se sumó a sus rivales Verizon y Sprint para ofrecer servicio telefónico y de internet en un país que solo ha empezado a tener wifi en el último año, y bajo presión de Estados Unidos.

Llegan inversores, diplomáticos…y los Rolling

Pero esta Semana Santa no solo llegan empresas, políticos y diplomáticos estadounidenses a Cuba. El Jueves Santo por la noche aterrizan otros cuatro destacados líderes del imperialismo: Mick Jagger, Keith Richards, Ron Wood y Charlie Watts. O sea, los Rolling Stones. Se van el sábado por la mañana, después de dar un concierto gratuito en la Ciudad Deportiva. Según se ha podido saber de fuentes cercanas al grupo británico, Jagger preguntó a uno de sus managers: “¿Por qué no podemos tocar en la Plaza de la Revolución?” La respuesta, aparentemente, fue: “Porque ni te apellidas Castro ni eres el Papa”.

Los derechos humanos, en un segundo plano

Es algo que quedó muy claro ayer, un día en el que “Obama” también fue la palabra más repetida en el parque Gandhi, junto a la iglesia católica de Santa Rita, en el Miramar habanero. Pero no fue en un contexto de liberalización. Al contrario. Las Damas de Blanco acudieron puntuales a su cita de todos los domingos, hasta 53 de ellas desfilaron en el trecho que les tiene permitido el estado: cinco calles de liberad relativa. La concentración pacífica “Todos Marchamos” cumplía ayer su protesta número 46.

Al acabar la marcha, el gobierno cubano demostró que tampoco quiere dejar un camino de rosas a los pies de su invitado, Barack Obama. La Policía intervino con fuerza y arrestó a varias decenas de las mujeres y a algunos de los activistas que las apoyan.

“¡Fue brutal, nos dieron con todo!”, clamaba el activista Antonio González Rodiles tras la acción represiva.Las imágenes de las mujeres de blanco cargadas a la fuerza, que las han hecho famosas en medio mundo, se repitieron justo cuando el Air Force One iniciaba su vuelo entre las dos capitales.Táctica selectiva y habitual que se suele repetir un domingo tras otro, pero que en esta ocasión se hizo ante los ojos de la prensa internacional y con un nutrido grupo de seguidores gubernamentales, que apareció de la nada. Mitin de repudio, se denominan en la revolución, y en él se repiten desde hace décadas parecidas consignas, desde “Esta calle es de Fidel” hasta “La Revolución, por hoy y por siempre”.

“Estamos contentas pero no del todo con la visita de Obama”, recalcó Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, minutos antes de su detención. “Queremos que Obama condene con energía las violaciones de derechos humanos y dé un mensaje claro al pueblo de Cuba”, añadió la activista, a la que el presidente estadounidense se dirigió por carta la semana pasada.

Con palabras parecidas, Antonio González Rodiles, creador de Estado de Sats, declaraba: “Nuestra campaña es por la libertad del pueblo de Cuba”. Soler y Rodiles componen el “núcleo duro” de la disidencia. Ambos están invitados al encuentro con Obama que se celebrará mañana por la mañana en la embajada norteamericana, pero todavía no han decidido si acudirán.”Nuestro interés es ir y poder hablar”, confesó Rodiles, antes de ser detenido. “Pero primero queremos ver cómo reacciona ante todo lo que vaya sucediendo, cada una de sus palabras contiene un simbolismo muy fuerte”, puntualizó.

FUENTE: El Mundo de España

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