Alí venció a Frazier: 40 años del “Thriller” de Manila

Miami.- Eran buenos tiempos en el Peso Completo. Había un Campeón enorme, gran ídolo como Muhammad Alí. Unos retadores, también históricos, como Joe Frazier y George Foreman, y otros de gran calibre como Ken Norton, Ernie Shavers, Ron Lyle, Floyd Patterson, Oscar Bonavena (durante un tiempo porque, en esos días, falleció trágicamente), Jimmy Ellis, Jerry Quarry. Alí enfrentó a todos, con resultados, casi siempre favorables. Esta del 1 de octubre del 75, fue una de las especiales.

Era la cuarta defensa de Alí luego de recuperar la corona de los Pesados el 30 de octubre del 74 en Kinshasa, Zaire, noqueando sorpresivamente en 8 asaltos al poderoso George Foreman. Ya no era tan rápido como en sus primeros tiempos cuando “volaba como una mariposa y picaba como una abeja”, pero exhibía una resistencia al castigo increíble. Sus rivales (excepto Norton y Frazier) se agotaron tratando de disminuirlo con castigo al cuerpo, pero el hombre era un Roble. Aguantaba todo y cansaba a sus rivales hasta que estos no podían más. De esta forma los liquidaba por ko o los dejaba llegar al final y así, el público disfrutaba viendo como Alí jugaba con su rival indefenso.

Frazier sentía que tenía una cuenta pendiente con el ahora Campeón, Muhammad Alí. La primera vez que se enfrentaron en la llamada “Pelea del Siglo” el 8 de marzo del 71 en el Madison Square Garden de Nueva York, él era el Campeón. Se había preparado como nunca para este combate. Pero había engordado en los últimos tiempos y con la cintura más ancha no podía evitar los golpes como antes, ni palanquear su gancho de izquierda con la fuerza y velocidad de antaño. Pero la pelea iba en el Araneta Coliseum de Quezon City en Manila.

Los primeros rounds fueron de dominio de Alí quien usó su rápido jab para evitar las entradas de Smokin Joe. Frazier lo intentaba con ahínco, pero ya no era el mismo que giraba con velocidad la cintura para lanza sus contragolpes mortales. A ratos daba la impresión de que Alí podía acabar la pelea si apuraba la acción. Sin embargo, Frazier era un inmortal del boxeo y como tal, se podía esperar de él una reacción imposible e inaudita. Surgió cierto cansancio en Alí, lo que aprovechó Frazier para arrollarlo y descontar puntos.

Para el décimo round, la pelea se había puesto bastante igualada. Frazier hacía un esfuerzo enorme por perforar la guardia de Alí. Este se cubría, se recostaba de las cuerdas y usaba una cerrada guardia. Frazier insistía en busca de una definición milagrosa. Era el último tercio de la pelea y los dos hombres daban un gran combate. Frazier tenía un ojo cerrado, casualmente por el único ojo que veía. Tenía que apurar porque se no noqueaba pronto se podía quedar sin visibilidad. Alí también sacaba fuerzas de flaquezas para mantenerse en combate.

El round 13 fue de antología. Alí aprovechó que Frazier ya no veía (pero atacaba a ciegas con todo), para castigarlo con precisión y saña. Varias combinaciones netas a la cara, parecían acabar con el heróico Frazier. Pero se mantenía en pie y atacaba con lo que le quedaba. Sonó la campana y ambos se fueron a sus rincones. Venía el round 14, pero había movimiento en las esquinas. Alí no quería salir y Frazier le dijo a Eddie Futch que no veía nada.

Cuentan los protagonistas, tiempo después, que Ángelo Dundee iba a dejar en la esquina a Alí, pero antes le pídió que no hiciera algún gesto que revelara su intención hasta que Frazier saliera. En ese momento Futch le informó al árbitro filipino Calos Padilla Jr, que Frazier no saldría para el round 14. Luego de la pelea, Alí pronunció aquella famosa frase “Nunca me he sentido tan cerca de la muerte”.

Final dramático para una pelea histórica, protagonizada por dos monstruos de la historia de los Pesos Pesados. Hoy, 1ro de Octubre de 2015 se cumplen 40 años de aquella épica batalla.

Simón Piña

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